martes, 23 de septiembre de 2014

Tengo un secreto...


No escribo en el blog porque tengo un secreto. Un gran secreto. Un secreto que me mantiene tan ilusionada como estresada; un secreto a voces entre mis allegados, un secreto que me hace sentirme activa, asustada, viva, inquieta, atemorizada, valiente, que me encoge el estómago y me contrae los músculos. Me quita horas de sueño, siendo un sueño en realidad. En ocasiones me da seguridad y en otras me paraliza. Es mi talismán, mi amuleto mental. 

Y los secretos no se cuentan. Y menos en este medio. 

lunes, 11 de agosto de 2014

¿Modificación de conducta?


Cuando se te acaban los recursos, los refuerzos, la negociación...

Frases de ELLITA al avisarle de que puede perder una recompensa o alguna actividad que le resulta gratificante si sigue haciendo algo que no debe:

“Pues no me importa quedarme aquí en la toalla sin poder ir al agua porque así descanso”.

“Pues me da igual quedarme sin chuches porque no me gustan y si como muchas me duele la tripa”.

Y entonces una se queda sin argumentos y se acuerda de su “curso de especialista en modificación de conducta” y no sabe si reír o llorar.


Nos dan mil vueltas.

jueves, 5 de junio de 2014

Soy una "malamadre"



Han creado un grupo interesante de “malasmadres” al que me he unido en una red social. La idea me gusta, detrás hay profesionales de la comunicación y se nota el buen gusto y el saber hacer. Además,  entiendo su sentido y comparto el uso del humor y la ironía para llevar mejor el día a día... Yo ya hace tiempo que tengo sospechas de que soy una "mala madre", enamorada de sus hijas al mismo tiempo. No tengo que aclarar mucho más, no?. También soy una mala mujer :-), pero eso para otro día. 
Todas mis sospechas se han confirmado al descubrir este grupo: no sé hacer croquetas ni disfraces chulos. No estoy orgullosa de no saber hacerlo, pero no sé hacerlo. Encajo perfectamente. Yo tengo además otros "defectos" tremendos añadidos:

Me gusta que me llamen por mi nombre, no ser siempre la “mamá de” o la “mamá de”.
Disfruto estando sin mis hijas y me encanta el momento en el que se duermen.
No recuerdo exactamente cuándo empezaron a andar (la fecha concreta), cuál fue su primera palabra,...
Me tengo que concentrar enormemente cuando me preguntan su fecha de nacimiento. El cumple lo sé (soy mala madre pero no tanto) pero el año de nacimiento...pufff, eso requiere un rato de reflexión, no me sale de manera automática.
No sé el nombre de sus compañeros de clase, salvo el de algún que otro y mucho menos el de sus madres.
No sé lo que miden. Ni idea.
Ven dibujos animados y juegan a la Wii. 
Me encanta que en la ciudad en la que trabajo sea fiesta y en el pueblo no, lo que implica que tienen cole y yo no trabajo.
Me aburren enormemente los grupos de WhatsApp de super mamis que se juntan para idear un posible regalo para la profe al final del curso. Puff, esto daría para otro blog. No puedo participar en el grupo porque si doy mi opinión...Ni babis personalizados, ni pulseritas caras ni leches...¿Y si le regalamos un libro sobre cómo preparar una tutoría para las familias? ¿Y si le hacemos un cartel que diga: A mí tú no me haces venir aquí, en plena digestión, para decirme tres tonterías que duran menos de 2 minutos sólo porque estás obligada a hacer una tutoría al trimestre? A mí me explicas qué haces en el día a día y  me pones una presentación con música ñoña y fotos en las que salga guapa mi niña ¿Y si comento en el grupo de Whatsapp que ya tiene un regalo fantástico saliendo en junio de “trabajar” a las 12:30 de la mañana y teniendo TOOOOOOOOOOODO el verano para broncearse? ¿Y si comento que por qué no abren un grupo alternativo para recaudar dinero para hacerme a mí una merecida estatua?

Pobre profe, ¡qué culpa tendrá ella de mis frustraciones! Parece buena chica. Muero de envidia...

lunes, 19 de mayo de 2014

(Des)Esperando...

El otro día he cumplido 41 años. Tenía una llamada perdida de un número muuuuuuuuuuuuy largo. Era la Consejería de Educación que, después de cuatro años sin acordarse de mí desde que aprobé las oposiciones de secundaria, me llamaban para ofrecerme un regalo especial; hacer una sustitución en el puesto de mi vida (lugar y trabajo perfecto) pero sólo para cubrir una baja por enfermedad, como mucho hasta el 30 de Junio. Tuve que decir que NO. No puedo arriesgarme a que tarden otros cuatros años o toda la vida en llamarme. ¿No puedo? ¿No puedo? ¿No puedo? Parece que no. No puedo.
Estás en el corredor de la muerte, esperando un agónico y anunciado final, de repente te quitan las esposas, te abren la puerta y te dicen: “Puedes irte”. Y tú contestas: “No, me quedo aquí, es lo más “sensato”.

Acabé mi cumpleaños llorando. Demasiada impotencia. Así me siento, persiguiendo pompas de jabón que estallan cuando estás a punto de alcanzarlas.
A veces no sé si merece la pena seguir soplando. Imagino que sí, pero tengo que hacer auténticos esfuerzos para convencerme.

Estoy cansada. Será la edad...Aquí sigo, esperando.

martes, 29 de abril de 2014

Matrioskas

Me encantan las matrioskas. De pequeñita había en mi casa (la casa de mis padres) y ahora hay  en la casa de mis hijas (la casa del banco). Tengo una (s) en el salón y ayer al ir a coger un libro se me cayó (cayeron) al suelo; se abrió y salieron cual pollitos las que había dentro que, a su vez, también se abrieron. Fue un desnudo integral. Me dolió y todo el golpe. No hubo heridas.
Me he puesto a leer un poco sobre la historia de las matrioskas.. "Las matrioskas llevan intrínseca la idea de maternidad y fertilidad, a la vez que son un símbolo de la tierra rusa. El hecho de que las muñecas pequeñas vayan dentro de las mayores viene a simbolizar el hecho de que la madre da a luz a una hija, la hija da a luz a otra hija y así sucesivamente. Asimismo, también sugieren la idea de riqueza y vida eterna y estas muñecas rusas siempre han trasmitido un sencillo y eterno mensaje de amistad y amor

Todos somos pequeñas/gran matrioskas, independientemente de que tengamos hijos o no. Siempre somos hijas de hijas de hijas de hijas...que fueron madres, abuelas, bisabuelas...Y todos nos sentimos grandes a veces y otras veces pequeñitos, diminutos, a penas perceptibles para el ojo humano...Hay patologías asociadas al tamaño de nuestro ego. Los que tienen un delirio de grandeza se creen siempre enormes “ patrioskos”; los que van por la vida con complejo de inferioridad piensan que son la matrioska más pequeñita, escondida tras capas y capas de culpabilidades. Pues no, todos somos cada una de las piezas y su tamaño no habla de su valor. A mí que la más pequeñita me parece la más bonita...Es la única que no se puede dividir ya más, no esconde nada, es pura esencia...
Quiero ser la matrioska pequeñita sin dejar de ser la grande; quiero llevar siempre dentro de mí  a mis matrioskitas. Creo que me han dado ellas la vida, no yo a ellas. O, al menos, me la han devuelto. 
Gracias, amores.

martes, 18 de marzo de 2014

Cua, Cua, Cua


A ELLA le ha dado por perseguirme cuando estamos en casa. Si subo a la habitación, viene detrás. Si me cambio de habitación, viene detrás.  Si salgo a la terraza, viene detrás. A veces invade mi diminuto espacio personal dentro de casa; ese mini  espacio temporal donde lo máximo que hago es ponerme el pijama. Toda una experiencia.  No sé si escribir para quejarme o para dar gracias a la vida por tener un pato que me persigue. Creo que haré lo último. Como le he dicho que parece un patito, ahora ya directamente se me presenta en la habitación haciendo “cua, cua, cua”. Y claro, ELLITA no iba a ser menos y asume el papel de patito del patito. Se convierten en mis preciosas “hijas troqueladas” y empiezan a leer cuentos (todavía quedan en papel!!) mientras yo sigo intentando ponerme el pijama. Algún día cuando echen a volar, recordaré con nostalgia sus cua, cua, cua. Y seré yo la de la onomatopeya.

lunes, 3 de marzo de 2014

Debut de ELLITA


Ir a ver actuar en público a tu hija pequeña por primera vez, debería ser una obligación, no un derecho.

No he tenido derecho a ir. No me han dejado ir. Parece mentira que con lo imprescindible que parece que soy en mi trabajo, que no puedo ausentarme ni una hora (aunque luego la recupere), luego me traten como una auténtica basurilla...

Los odio lentamente, con precisión, con alevosía, de una forma que roza la perfección...